Considerando que todos los chefs son obesos, risueños y amenazan con una sartén a cualquiera que ponga en duda su forma de cocinar, los comensales de un restaurante se han llevado un notable chasco este mediodía al ver que el cocinero del restaurante ‘El Lluminal’ pesa menos de cien kilos, parece saludable y no luce un bigote de puntas rizadas, según han informado.

“Es cocinero, así que todos los datos indicaban que tendría acento italiano, pero ha salido de la cocina y nos ha saludado en catalán”, ha explicado a la prensa uno de los clientes, totalmente desorientado. También ha lamentado que el chef, Jordi Rubió, de 38 años, carezca de una panza prominente a la que sujetarse cuando se ría a carcajadas “como hacen todos los cocineros todo el tiempo”.

“Cabía bien por la puerta, no se oían gritos desde la cocina y no ha puesto boquita de piñón al explicar los ingredientes de los platos. Llevo años viniendo a este sitio y presuponiendo que el chef sería un profesional y no un chaval delgado”, lamentaba otro comensal. También ha acusado al resturante de servir raciones “demasiado grandes para lo caro que es el sitio”.

Los testigos también se han sorprendido de que los periodistas que han acudido al local a cubrir la noticia apuntaran toda la información en “teléfonos móviles normales” y no en libretas pequeñas guardadas en la goma del sombrero.