Agradeciendo el esfuerzo que ha hecho la Humanidad suministrando cuerpos a la ciencia “sin hacer preguntas”, los científicos de todo el mundo han comparecido esta mañana ante los medios para decir que sería una “sorpresa agradable” que, por una vez, uno de esos cuerpos donados a la investigación “estuviera vivo”.

“Todos los cadáveres estaban muertos y eso está bien para imaginarnos cómo funciona una persona pero, para nosotros, lo mejor es poder ver a una persona que siga funcionando”, han explicado los científicos. “Cadáveres fallecidos ya tenemos muchos, gracias, no necesitamos más”, han insistido.

Los científicos de todo el mundo han lamentado que, “por burocracia o papeleo”, hay miles de personas que donan su cuerpo “pero cuando llega al laboratorio ya está muerto y no sabemos por qué”.

“¿Exactamente qué podemos hacer con un cadáver? Es macabro y desagradable”, han declarado los científicos, declarando su estupefacción ante una situación “que se ha prolongado ya durante siglos” y que no han denunciado antes “porque entendíamos que se hacía con la mejor intención”.

Los científicos han solicitado ante la prensa a “gente viva” que, por el bien de la ciencia, pueda ser investigada en ese momento, antes de morir y antes de “convertirse más en un trasto que otra cosa”.

“No podemos resucitarlos, lo hemos intentado”, han añadido.

“Sería deseable que entrara un cuerpo por su propio pie al laboratorio, aunque sólo fuera puntualmente, y pudiéramos hacer nuestras cosas de científicos ahí, metiendo aparatos, a ver qué pasa”, han dicho los investigadores para finalizar su comparecencia.

A última hora, la prensa ha podido saber que los científicos de todo el mundo están sentados en sus laboratorios observando la puerta con esperanza y expectación.