El Consejo de Ministros aprobó ayer por la tarde la nueva Ley de Autónomos y Maleantes con el fin de evitar la proliferación de autónomos que molestan a las grandes empresas reclamando facturas atrasadas o mendigando trabajos de “freelance”.

“Cada vez son más los autónomos que, desde la comodidad de sus hogares, saturan el correo de las empresas y generan situaciones desagradables”, argumentaba el Gobierno en la propuesta de ley.

Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, más del 90% de las compañías ha tenido que enfrentarse alguna vez a quejas por parte de trabajadores por cuenta propia, que reclaman el pago de facturas “de cantidades irrisorias” en muchas ocasiones “con malos modos y con irritante insistencia”.

“Hay autónomos que mandan el mismo curriculum varias veces a la misma empresa, incluso a empleados distintos, y se aprovechan de la paciencia de la gente. A partir de ahora, pedir trabajo tres veces a la misma empresa en menos de seis meses se considerará acoso”, explica el Ejecutivo en funciones.

Se espera además que la ley “no sólo proteja a los empresarios sino que anime también a los autónomos a buscarse un trabajo serio con nómina y una cierta estabilidad que les permita abandonar el hogar paterno e integrarse en la sociedad como cualquier otro ciudadano”.