Amancio Ortega cumplió ayer 80 años y, en el transcurso del homenaje organizado por la plantilla al completo en la sede central de su empresa, en Arteixo (A Coruña), el empresario se comprometió a seguir al pie del cañón “y a continuar probándome todos y cada uno de los vestidos de Zara y Bershka antes de que sean puestos a la venta”.

La afirmación del directivo sorprendió a gran parte de los trabajadores, que no sabían que Ortega sigue desde hace años el ritual de probarse todos los vestidos de Inditex “igual que un buen chef prueba su plato antes de servirlo”.

Tanto tiempo dedica el directivo a esta labor que él mismo admitió que pasa más horas vestido de mujer que de empresario. “Y desde que vendemos maquillaje y joyería me recuerdo a mi propia madre cuando me miro al espejo”, añadió entre risas.

Además, Amancio Ortega reconoció que su idea de empezar a comercializar prendas de tallas grandes se le ocurrió “cuando me harté de parecer una morcilla y de caerme de bruces cuando tocaba probarse faldas de tubo”. Pese a ello, promete que seguirá “viviendo en primera persona la experiencia del usuario final sin renunciar ni siquiera a la ropa de Zara Kids. Llevo unos patucos en el bolso y ahora mismo iré al baño a probarlos porque esperan confirmación urgente desde el departamento de desarrollo”, sentenció.

La fiesta en honor a Ortega culminó con un “flashmob” organizado por sus “niños de Bangladesh”, que viajaron directamente desde los talleres de la compañía y entregaron a su jefe las acuarelas que han ido dibujando a lo largo del último año.