Alvarito Bosch, de 11 años, ha sido descubierto esta mañana “escapándose” de una clase de matemáticas y, al ser interrogado por la directiva del centro escolar Fumanchú de Móstoles (Madrid), ha lamentado que el colegio no le deje otra opción que la de hacer pellas por no facilitar la conciliación de la vida escolar con la vida familiar.

“Me gusta ir a clase pero es sólo una parte de mi vida. Por dios, entiendan que tengo una familia que me necesita”, declaraba el niño, que reclama “políticas de conciliación y jornadas adaptadas para los que no tenemos a nadie con quien dejar a nuestros padres mientras estamos en el colegio”.

Bosch ha reconocido que sus últimos episodios de fiebre repentina eran fingidos “mediante un sistema de calentamiento del termómetro con luz artificial” pero justifica estas prácticas recordando que sus padres e incluso sus abuelos “me dicen que no les cuento nunca nada y que paso poco tiempo con ellos”.

“No puedo estar en dos sitios al mismo tiempo y no puedo pagar a otro niño para que haga de mí mientras no estoy en casa”, reitera el crío, que considera que “la sociedad actual no me ha dejado otra opción”.

Pese a la solidez de sus argumentos, Alvarito Bosch pasará tres semanas castigado sin ver la televisión y deberá asistir a clases de refuerzo de matemáticas.

“Siento que he nacido antes de tiempo, en un mundo que no respeta los derechos básicos de las minorías” se quejaba el niño desde su habitación, en la que ha sido recluido “por los ciegos poderes fácticos”.