El Ministerio de Justicia ha anunciado que, a partir del mes de marzo, y según dicta la nueva normativa 15.27 barra 6, “se considerará atenuante legal o eximente de pena alguna ser llano, sencillo y campechano”.

Fuentes de dicho organismo explicaban que la decisión ha sido aceptada por unanimidad. “Es imposible juzgar de la misma manera a alguien seco, con poco salero, que a alguien campechano”, asegura el portavoz del Ministerio. “Por poner un ejemplo concreto, no es lo mismo que un crimen lo cometa una persona sin don de gentes que un Bertín Osborne”, afirma.

La medida, además, pretende fomentar lo que, aseguran, es un valor fundamental de España. “En otros países tienen otros valores: la honestidad, la buena educación… nosotros tenemos ese don tan español y debemos potenciarlo”, afirma el portavoz. Con la medida se pretende que los españoles se esfuercen, pues, para resultar simpáticos.

“No todo el mundo es campechano, pero si en vez de pasar ocho años en la cárcel pueden pasar uno y medio en régimen abierto, seguro que se esfuerzan por serlo”, añade.

Para probar la campechanía de los imputados, se añadirá a los juicios un nuevo procedimiento en el que el acusado deberá “acudir a un bar, a un restaurante o a comprar unos pantalones” con el juez y el fiscal, quienes, una vez finalizada la ronda de cervezas y tapas, dictaminarán el grado de campechanía del sujeto.

A lo largo de 2016, los campechanos contarán con otros privilegios como descuentos en el cine y el dentista, prioridad a la hora de recibir trasplantes de órganos o la posibilidad de ejercer el derecho de pernada con cualquier ciudadano español que aún no haya mantenido relaciones íntimas.