Después de que un discapacitado denunciara esta semana a Ryanair por pedirle que se arrastrara hasta el avión para embarcar, la compañía de bajo coste ha admitido el error y no ha tardado en tomar medidas: a partir de ahora, con el fin de garantizar el trato igualitario de todos los clientes, los pasajeros deberán desplazarse a rastras hasta el avión y llevando el equipaje que no hayan facturado sobre sus espaldas.

“Cometimos un error y es de sabios reconocerlo. No volveremos a hacer distinciones”, sentenciaba un portavoz de la compañía esta tarde, disculpándose ante el afectado, Matthew Parkes, y recomendándole que la próxima vez pague el suplemento para embarcar con prioridad.

“Por nueve euros más, un operario de la compañía aplaudirá a los pasajeros mientras se arrastran”, precisa Ryanair.

A última hora de la tarde, la aerolínea ha informado de que los pasajeros seguirán a rastras al avión durante todo el trayecto. La aeronave volará a poca altura para que pueda ser seguida “sin mayor problema”.