Tras sus innovadores cambios en la Cabalgata de Reyes, Manuela Carmena se enfrenta ahora al reto de adaptar a sus políticas las procesiones y costumbres propias de Semana Santa. Estas son algunas de sus propuestas:

  • En las imágenes, Jesucristo no estará crucificado y sometido al imperio romano, sino debatiendo en una mesa con un legionario en un diálogo franco, libre y de igual a igual.
  • El Jesucristo del Gran Poder pasará a llamarse Jesucristo del Gran Poder Popular de la Asamblea y el “Cristo de los Gitanos” se denominará “Cristo de los amigos del pueblo romaní”.
  • La Virgen de la Paloma se mostrará sin camiseta, con los pechos al aire y un pasamontañas tipo Pussy Riot.
  • El tambor no lo tocarán los nazarenos sino una conga de brasileños expertos en batucada. Existe la posibilidad de que se añadan demostraciones de capoeira.
  • Se sustituirán las representaciones teatrales de la muerte de Jesús por un espectáculo de títeres apoyado por el Ayuntamiento que será repudiado posteriormente por la alcaldesa a fin de favorecer un clima de “sana autocrítica penitente”.
  • Los costaleros que porten las imágenes se desplazarán en bicicleta para promover la movilidad responsable y sostenible.
  • Jesucristo no será presentado como un “mesías sobrenatural” sino como un “experto en religiones del mundo” o un “herborista especialmente habilidoso”.
  • En lugar de cirios, los participantes en las procesiones llevarán barritas de incienso de comercio justo solidarias con Nicaragua.
  • Se sacará el mismo número de vírgenes que de cristos para respetar la ley de paridad.
  • Se cambiará la terminología de “los nazarenos” por el de “les nazarenes”, para usar un género neutro que no excluya a las mujeres que participen de las celebraciones.
  • Jesucristo será laico y cuestionará la existencia de su padre.