Más de 25 años después de haber fumado la pipa de la paz en el estanco de la primera planta, trescientos indios irrumpieron el pasado sábado en el Territorio Vaquero de El Corte Inglés de Nuevos Ministerios, en Madrid, iniciando una trifulca que se saldó con 250 indios muertos y decenas de heridos.

“No recuerdo tanta violencia desde el pasado mes de agosto, cuando estaba de supervisor en electrodomésticos y se agotaron las máquinas de aire acondicionado”, explica el shérif del Territorio Vaquero, Ernesto Bermejo, con más de 20 años de experiencia en la empresa.

“Venían de la sección de deportes, donde acababan de comprar fechas y arcos. Lo tenían todo planeado”, dice.

Exceptuando alguna herida superficial y tres crisis de ansiedad, los dependientes del Territorio Vaquero salieron airosos del asalto. La mayoría pudo escapar por las escaleras mecánicas. “Los indios las temen, creen que son un artilugio del diablo”, informa uno de los dependientes.

El resto defendió el territorio con uñas y dientes y sólo hubo que lamentar la pérdida de varios burros de ropa, caídos en combate por culpa de las flechas. “A mi compañera María Dolores le arrancaron la cabellera pero se la están pegando en la peluquería de la segunda planta”, añade Bermejo.

Los indios supervivientes fueron trasladados a la planta quinta, la de traumatología, con pronóstico reservado.

“Estamos preparados para otro ataque. Tienen quince días para devolvernos las hostias”, apunta el responsable del centro.