“Menos mal, joder, qué susto, me cago en Dios”, han declarado millones de personas de todo el mundo segundos después de enterarse de que ha muerto George Martin -el productor musical de los Beatles y considerado el quinto miembro del grupo, uno de los personajes más influyentes de la historia de la música pop- y de que George R. R. Martin, autor de la saga de literatura fantástica ‘Juego de Tronos’, sigue vivo.

“¿Es el de las erres o no es el de las erres? ¿Es el nuestro o es el otro?”, han preguntado completamente desesperados millones de personas al ver que ‘George Martin RIP’ era tendencia en Twitter, intentando verificar que el fallecido fue el artífice del ‘sonido Beatle’ y no el autor de una escena en la que un enano asesina a una persona que está defecando.

“He visto ‘George Martin’, he visto RIP, he mezclado unas erres con otras y pensaba que había ocurrido algo grave y que me quedaría sin saber cómo acaban las novelas”, ha añadido todo el mundo.

“Es una alegría, no vamos a mentir”, han confirmado los seguidores del novelista.

Una vez aclarada la confusión inicial, legiones enteras de personas han roto en lágrimas a causa de la tensión acumulada durante esos segundos. “Por un momento pensé que era grave, esto nos enseñará a apreciar más a nuestro pequeño ángel”, han dicho llorando desconsoladamente, intentando recuperarse del shock.

Martin, célebre por la contundencia con la que acaba con la vida de sus personajes principales, habría podido perfectamente acabar con su propia existencia sólo para dar un golpe de efecto a sus fans “y por pura maldad”, según sus seguidores, que ahora sienten la necesidad “de llamarle, hablar con él, saber que está bien”.

“He de confesar que cada vez que muere una persona, quien sea, y no es George R. R. Martin, me parece una buena noticia dada la situación”, han confesado todos los fans.

A última hora, personas de todo el mundo han acudido a la Wikipedia a informarse de quién es “ese otro George Martin que nos ha dado un susto de muerte” para comprobar, ya con la cabeza fría, si es necesario o no lamentar su fallecimiento.