El Presidente de la República Francesa, François Hollande, ha reunido a los medios internacionales en El Elíseo esta mañana para confesar su homosexualidad “y la de todos mis compatriotas”.

Hollande ha explicado que la ciudadanía francesa llevaba meses considerando en secreto la conveniencia de compartir con el resto de países “este secreto que quemaba la nación por dentro”, en palabras del mandatario.

“Vivimos por primera vez un contexto histórico en el que los franceses podemos mostrarnos tal como somos sin que ello afecte a nuestra reputación”, argumenta el presidente, que ha mencionado la resistencia de “una pequeña aldea gala” en la que sus habitantes siguen insistiendo en su heterosexualidad.

Tras el histórico anuncio, los ciudadanos franceses han tomado las calles para celebrar su salida del armario y han mostrado una actitud jovial, abierta y una simpatía “desconocidas hasta ahora”, según certifican testigos extranjeros. “Su pronunciación es menos cerrada que antes”, apuntaba incluso un periódico alemán.

“El mundo se lo ha tomado bien”, confirmaba aliviado Hollande, que promete en nombre de todos los franceses que Francia dejará de mirar a los demás países “con la arrogancia y el recelo que provocan el miedo y los complejos injustificados”.

A primera hora de la tarde, y animados por el arrebato de sinceridad de los franceses, los rusos emitían un comunicado reconociendo que necesitan ayuda y comprometiéndose a tirar todas las botellas.