La asociación estadounidense de extrema derecha Ku Klux Klan está siendo investigada por parte del FBI, que sospecha que podría haberse financiado con dinero negro. El propio dirigente del grupo radical insinuaba esta misma mañana bajo su capucha que “parte de nuestro cometido en la sociedad es blanquear dinero o cualquier otra cosa negra susceptible de ser convertida en blanca”.

La noticia ha sentado como un jarro de agua fría entre los miembros y simpatizantes del Ku Klux Klan, que temen haber tocado “sucio dinero negro” con sus propias manos sin saberlo. También se muestran “ofendidísimos” por todos aquellos que les acusan de tener “oscuros intereses” y hartos de ser el blanco de todas las sospechas.

“Hay que localizar al negro que ha metido ese dinero en nuestras cuentas y quemarlo para demostrar nuestra firmeza y nuestro compromiso con la ética”, apuntaba otro dirigente de la organización.

Los jefes del Ku Klux Klan advertían esta mañana de que “si se demuestra que hay dinero negro, lo vamos a destruir antes que devolvérselo al negro”. Horas después, varios encapuchados quemaban doscientos mil dólares negros en una fogata y anunciaban su intención de quemar también el resto de su capital si se confirmaba su origen judío.

“Lo que peor me ha sentado es saber que hemos estado financiando la campaña de Donald Trump con dinero negro”, declaraba el líder. “Esperamos que sepa perdonarnos”, añadía.