Después del atentado terrorista que ha golpeado Bruselas este martes con una serie de explosiones que han afectado el aeropuerto y una estación de metro y que han causado al menos 26 muertos y más de un centenar de heridos, el primer ministro belga, Charles Michel, ha ordenado bloquear los límites del humor y centrar todos los esfuerzos en la búsqueda de mensajes ofensivos o de mal gusto en las redes sociales.

“Las fuerzas policiales rastrean la red a fondo en busca de comentarios de mal gusto, dejemos que hagan su trabajo e informemos sin dudar si leemos algún comentario ofensivo”, ha afirmado Michel en una comparecencia pública junto al fiscal general belga, Frédéric Van Leeuw.

“Se están rastreando todos los ‘hashtags’ y las palabras clave, cada minuto que pasa es crítico”, añadía el fiscal, que prometía no olvidar tampoco la búsqueda y captura de los responsables del ataque.

También en España se ha decretado la alerta 4 de riesgo de humor negro y varios agentes policiales patrullan sin descanso las redes de nuestro país, centrando sus pesquisas en los internautas que ya han sido demandados con anterioridad por sus ofensas o por apología del terrorismo. La libertad de expresión está acordonada tanto en el territorio español como en el resto de Europa y todos los medios humorísticos han recibido instrucciones precisas para evitar “patinazos”.

“Los adolescentes, los cómicos y los títeres deberán medir bien sus palabras estos días. No está la cosa para bromas”, informaba el presidente en funciones, Mariano Rajoy, que recomendaba “no hacer chistes de ningún tipo hasta bien entrada la semana que viene”.