Dabiz Muñoz, el reputado cocinero y protagonista del programa de Cuatro “El Xef”, ha hecho públicas unas declaraciones en las que asegura que la cresta que luce en su cabeza es comestible. El peinado está formado, según el cocinero, por pequeñas virutas de jamón ibérico flambeado y tinta de calamar.

Muñoz, guiado por su obsesión por el emplatado original de los alimentos, decidió probar con la arriesgada fórmula. “Había preparado comidas en platos de formas poco comunes, los había servido sobre tablas de madera, sobre láminas de hojaldre torrefacto… ¿Por qué no servir un plato sobre mi propia cabeza? ¿Por qué no? Esa es siempre la pregunta que me hago ante los retos”, explica.

Ahora, los comensales de DiverXO, el restaurante que regenta Muñoz, pueden probar el “Cresta Souffle”, como ha bautizado al plato, comiendo directamente de la cabeza del chef. En el hueco que queda entre las orejas y el cráneo, Muñoz portará pequeños trozos de pan de pipas de girasol, por si los clientes quieren rebañar su calva al terminar.

El chef madrileño contó que, por las noches, si nadie ha querido probar su cresta, se la cena él mismo. “A veces es difícil convencer a la gente de que coma directamente de tu cabeza, y tampoco es plan de acostarse con eso puesto y dejar la almohada llena de tinta de calamar”, aseguró Muñoz.

“Aunque sea poco conocido por la gente de la calle, es algo común en el mundo de la cocina” ha explicado. “La barba de Arguiñano también es comestible, así como las gafas de Jose Mari Arzak o la papada de Berasategui”, contaba confidente el cocinero. “En realidad, yo tengo otra cosa que también es comestible pero no sé si va a quedar feo hablar del tema aquí”, añadía.