En un último y desesperado intento para incitar a la lectura, 197 bibliotecas de todo el país han empezado a sustituir las sillas de sus instalaciones por tazas de váter. La intención es que los usuarios entren a los centros con la única intención de usar los retretes y, una vez sentados, se vean obligados a abrir un libro movidos por “la natural inclinación del ser humano a buscar distracciones mientras defecan”.

“La principal baza de la próxima campaña de fomento de la lectura van a ser tres millones de tazas de váter adquiridos por el Ministerio de Cultura”, ha admitido un portavoz de Educación, que confía en que la marca de yogures Activia colabore “tal y como lleva haciendo desde hace tantos años” con la campaña prolectura. “Es bueno para el cuerpo y la mente que la gente lea dos veces al día, por la mañana y después de comer, como mínimo”, explican desde Cultura. También aconsejan lecturas “difíciles de digerir” que obliguen a “esforzarse durante largos ratos”.

“El problema es que los consumidores habituales de Activia ya se han terminado todos los libros que hay, algunos incluso se los han leído dos veces”, explican desde la marca de yogures. Actualmente, según informan, están buscando vías alternativas para entretener a los españoles en el baño. Recientemente han puesto a disposición del público una aplicación para móviles, WC Games, que incluye clásicos “del Siglo de Oro del arcade: la serpiente, el blocks, etcétera”.

“Pedimos a la gente defecar en silencio en la medida de lo posible porque de vez en cuando se produce algún ruido que resulta molesto al resto de usuarios que está leyendo”, admite Marisa Caudales, directora de la Biblioteca Municipal de Lavapiés. Alrededor de cada taza se han colocado estratégicamente 10 o 20 clásicos de la Literatura Universal que el usuario se ve obligado a hojear a los pocos minutos de sentarse en la taza, aunque muchos de ellos optan por descargarse en el móvil los WC Games.

A última hora, el Ministerio también ha anunciado que obligará las marcas de champú a incluir poemas de Quevedo en los envases para acercar el poeta al público de hoy en día.