Desde la semana pasada, las instalaciones de Google en Silicon Valley han empezado a albergar cientos de adolescentes de todo el mundo que participarán en uno de los proyectos más destacados de la compañía, consistente en cruzar “tuiteros” y “youtubers” para crear una raza superior que arrastre millones de visitas en Internet.

“El año pasado intentamos aparear a usuarios de Tinder con usuarios de Badoo y el resultado fueron monstruos, especímenes horribles que no sobrevivieron. Pero hemos aprendido del error”, admiten los responsables del experimento, biólogos y etólogos de reconocido prestigio que llevan años estudiando el comportamiento de los adolescentes en las redes sociales.

Google aspira a crear un ejemplar de adolescente de Internet que pueda comentar partidas de videojuegos mientras realiza tutoriales de maquillaje, publica chistes ingeniosos en Twitter y se fotografía los pies metidos dentro de un gintónic en la playa para Instagram. “Prescriptores e ‘influencers’ capaces de crear vídeos que quieran patrocinar casi todas las marcas”, explican desde la compañía.

De hecho, ya hay más de cien marcas que se han reservado el patrocinio de las primeras crías que nazcan fruto de este experimento. Todas ellas llevarán una cámara GoPro implantada en la cabeza para poder compartir sus vidas en “streaming”.

Los ejemplares de “tuiteros” y “youtubers” se encuentran en estos momentos en instalaciones separadas. “Son habitáculos pequeños, llenos de ropa sucia en el suelo y que recuerdan a sus habitaciones”, explica Google. Tras una fase previa de evaluación, los jóvenes se juntarán en una gran discoteca hortera para que se hagan “follow”.

Aunque la empresa insiste en que el experimento está muy controlado, cuesta no recordar a los cientos de usuarios de Blogger y de Fotolog que, viendo sus vidas truncadas, vagan ahora por las calles de Silicon Valley pidiendo comida e intercambio de enlaces.