“Hoy no podrá ser, tengo muchísima faena”, ha exclamado hoy Juan Antonio Barreidos Lozano, Dios del Frío, mientras sus nuevos siervos mendigaban atenciones a su alrededor, implorando clemencia.

“Señora, que de verdad se lo digo, que hasta que no me llegue la máquina yo no puedo hacer nada”, insistía esta deidad de las frigorías, última esperanza para muchos en plena ola de calor.

Recorriendo las calles con su furgoneta, obrando milagros de ocho a tres, el Hombre que Mata el Calor lamenta no poder contentar a todos los infelices que se arrastran y se arremolinan allá por donde pasa, arrojándole incluso billetes y ofreciendo la virginidad de jóvenes y sudorosas doncellas.

“Es cierto que este año pega fuerte, pero la gente no planifica y eso que aviso cada verano”, ha sentenciado el Enviado Supremo del Eterno Invierno, recordando sus sabias advertencias.

En algunas regiones de España, la existencia de este ser que trae el frío cuando el fuego golpea implacable la tierra es puesta en duda.

“¿Aire frío en verano? Y vacas que vuelan también, no te jode”, afirmaba el alcalde de Murcia, aconsejando a la población “que no se trague cuentos chinos”.