Investigadores del CSIC tomarán muestras de la sangre de cientos de autónomos españoles para averiguar el motivo por el que nunca se ponen enfermos. También procurarán descubrir por qué no necesitan vacaciones ni una vida familiar estable para conservar su salud mental.

“Los autónomos son capaces de subsistir sin tener asegurado el suministro regular de ingresos y comida. En algunos casos, llegan incluso a reproducirse. No tienen una joroba como los camellos o los dromedarios, ni varios estómagos como las vacas, por lo que es un auténtico milagro que sobrevivan estando tan expuestos a la precariedad”, admite el doctor Israel Graulio, funcionario del CSIC que describe a los autónomos como “una extraordinaria y exótica forma de vida”.

Los expertos sospechan que los autónomos comparten con los primeros organismos que se formaron en la Tierra esa capacidad para florecer en condiciones muy adversas. “Muchos de ellos trabajan sin contrato. Para mí, que soy funcionario desde los veintidós años, es como ver una planta crecer sin tierra, encima de un trozo de plástico”, insiste Graulio.

Los científicos creen que, si se descubren las claves que permiten a los autónomos vivir en la permanente inestabilidad, resistiendo altas presiones durante horas, el resto de los seres humanos podría superar multitud de enfermedades y dejar de necesitar periodos de descanso que lastran su productividad en entornos laborales.

“Puede que la clave esté en las pizzas frías que comen de pie frente a la pantalla del ordenador. O en el hecho de no salir de casa durante días. Hay que estudiarlo muy a fondo, aunque da pereza porque hay mucho curro por delante”, explica el investigador.

El CSIC está experimentando desde hace meses con un ejemplar de “freelance” al que sacan sangre de vez en cuando. “Es increíble. Le llamas un domingo por la noche y le pides una cosa para ayer, y te la hace. Le dices que no sabes ni cuánto ni cuándo le vas a poder pagar porque estas cosas ya sabes cómo van, que está todo muy mal, y se encoge de hombros y te dice que vale”, relata el doctor Graulio.

“Necesitamos más muestras de vida autónoma y muchas más horas para experimentar. Lo que pasa es que, entre la pausa para el bocata y el cigarrillo, las bajas del personal y la excedencia que he pedido esta semana, creo que no podremos empezar la investigación hasta el año que viene. Ya sabes cómo van estas cosas”, asegura el especialista del CSIC.

Lo más probable, pues, es que la experimentación se externalice. “Es más práctico que los autónomos se investiguen a sí mismos y nos pasen un informe lo antes posible. Además nos saldrá mucho más barato”, concluyen desde la institución.