Andrea Lozano, experta en el análisis de la desigualdad de género y la influencia de la sociedad de consumo en la perpetuación de estereotipos sobre las mujeres, tiene una conferencia esta tarde en la Universidad Complutense de Madrid y no sabe qué ropa ponerse para asistir al acto.

“No me voy a poner un vestido porque no es plan, pero los trajes chaqueta que tengo son muy serios y no quiero parecer la típica catedrática aburrida. Por otro lado, si apuesto por los vaqueros y la camiseta de H&M, parecerá que voy de joven e igual es un poco patético”, se decía a sí misma esta mañana esta experta en el análisis semiótico de las revistas de moda como “artefactos culturales que contribuyen a afianzar la cosificación sexual de la mujer”.

Para su ponencia, la autora del artículo “El rol del fetichismo capitalista como aliado en la configuración de la familia patriarcal contemporánea” cuenta con varios recortes de revistas femeninas que, según su tesis, “contribuyen a potenciar la obsesión por el cuerpo de las mujeres, asociando la corporeidad a la autorealización”.

El problema es que todos estos recortes “van metidos en una carpetita que no me cabe en el bolso, pero si los meto en la mochila entonces no puedo ponerme un traje, porque no pega nada”.

“No me voy a comprar un maxibolso para poder llevar la carpeta porque me conozco y sé que luego no lo voy a usar. ¿Lo compro y luego lo devuelvo? Ay, no sé. Igual paso del traje y me pongo la faldita gris con una camiseta, en plan informal pero sin ser del todo juvenil. Lo que pasa es que esta falda no sé yo cómo me va a quedar porque he engordado dos kilos”, se decía a sí misma la estudiosa mientras examinaba su cuerpo frente al espejo.

Aunque ha llegado a usar como referencia las fotos de mujeres “cosificadas” que había preparado para la conferencia, ninguno de los “outfits” seleccionados de las revistas femeninas le ha inspirado en absoluto.

A última hora de la mañana, Andrea Lozano ha llamado a la facultad de Sociología de la Complutense para posponer la conferencia. Pese a que se ha excusado apelando a “asuntos personales”, ha preferido no comentar que se ve fea y vieja y que lo único que quiere es tumbarse en el sofá y distraerse con cualquier tontería que echen en el canal Divinity.