La Dirección General de Tráfico (DGT) ya tiene listo el nuevo Reglamento General de Circulación, cuyo borrador presentó el martes en el Congreso la máxima responsable de la institución, María Seguí, para adaptarse a una nueva realidad en la que “peatones, ciclistas y tarados mentales comienzan a cobrar una especial importancia”.

Entre los cambios aplicados en el reglamento, destaca el uso del corte de mangas como alternativa válida al intermitente y la obligación de conducir con una mano en el volante y la otra presionando la entrepierna cuando se circule por calzadas de poblados con al menos dos carriles reservados para el mismo sentido.

Asimismo, los coches que circulen por la derecha tendrán a partir de ahora preferencia para insultar, y los viejos de mierda que van pisando huevos deberán apartarse a un lado para dejar paso a los chuloputas.

Los conductores de cualquier vehículo de tracción animal, vehículo especial con peso máximo autorizado no superior a 3.500 kilogramos, ciclo, ciclomotor o coche de minusválido también deberán abandonar la calzada bruscamente hasta caer por un terraplén cuando los conductores normales se les acerquen por detrás haciendo luces y gritando “¡Sal de mi vista, paleto de mierda!”.

Los ciclistas, por su parte, tendrán que ir pidiendo perdón todo el rato cuando circulen por carretera, y el reglamento les autorizará a quedarse en su puta casa y montar un puto huerto ecológico si tanto les molesta el humo de los coches.

La utilización de los carriles destinados al tráfico rápido queda restringida a modelos superiores a la serie 3 de la marca BMW, aunque también se admitirán los de la serie 1 si los conduce una rubia que esté buena.

Al aproximarse a pasos para peatones no regulados por semáforo o agente de circulación y a lugares en que sea previsible la presencia de niños, los peatones deberán tumbarse en el suelo pidiendo clemencia. Lo mismo harán los conductores que se encuentren con autobuses municipales, que seguirán circulando ajenos al reglamento y respetando las normas que les dicten sus santos cojones.