Tras someterse sin éxito a numerosas dietas, Alfredo Sagunto, madrileño de 34 años, ha logrado adelgazar más de 20 kilos dándose de alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y siguiendo a rajatabla el régimen de autónomos.

“Trabajo para seis clientes distintos que me pagan a 90 días y estoy en rojos porque he tenido que adelantar el IVA de las facturas. Todo esto me quita las ganas de comer, haciendo que me sienta más ligero, más atractivo y más autónomo”, explica Sagunto, que ya no puede permitirse ir a restaurantes ni llenar la nevera con caprichos.

“Con Hacienda aprendes a ser autónomo prescindiendo de lo material”, asegura este contribuyente

El contribuyente recomienda asimismo las visitas periódicas a la delegación de la Agencia Tributaria: “Son cinco o seis horas de pie pidiendo formularios y haciendo colas. Quemas muchas grasas y estás en contacto con la gente”, dice.

Este muerto de hambre con tres licenciaturas asegura también que la Agencia Tributaria “te enseña a prescindir de tus posesiones materiales, o sea que a nivel espiritual te transporta a un estado de conciencia más elevado y te impone un nuevo modelo de conducta, concretamente el 303”.

Habiendo comprobado, pues, las ventajas del régimen de autónomos, Sagunto está decidido a prescindir de las dietas “porque ni siquiera las puedo pasar como gastos”.

Aprovechando además el inicio de la Campaña de la Renta 2013, ha anunciado que en su declaración de este año marcará la casilla de la Agencia Tributaria “para agradecer todo lo que han hecho por mí”.

Por su parte, el Ministerio de Hacienda ha emitido un comunicado en el que te advierte de que tributas muy poco para lo gordo que estás.