Fuerzas especiales de la OTAN han logrado liberar esta madrugada seis móviles con contrato Movistar que habían sido privados de otras compañías durante más de dos años.

Los retenidos han tenido que ser sometidos a una operación de urgencia para ser rescatados después de más de seis intentos fallidos porque los agentes estaban sin cobertura.

Ha habido que abrir las carcasas usando la fuerza

“Las negociaciones han sido muy duras. Hemos tenido que enviar un fax al número indicado por una operadora que te hacía esperar todo el rato para luego pasarte con otro departamento, y éste con otro y así sucesivamente. Usan técnicas muy sofisticadas de distracción”, relata uno de los agentes de la OTAN, que tuvo que trabajar a contrarreloj “porque la batería se estaba agotando y, si pierdes la conexión, tienes que empezar desde el principio y contar todo el caso desde cero otra vez”.

Tras las negociaciones, los móviles seguían retenidos y además habían perdido la cobertura al anularse el contrato original, por lo que fue necesario trasladar los dispositivos a un locutorio semiclandestino de Almendralejo, donde un especialista en liberar móviles asumió el control de la situación extrayendo la tarjeta SIM de las víctimas. Allí se alojaba el chip mediante el cual Movistar anulaba la voluntad de los teléfonos.

Los móviles conservan aún el logotipo de la compañía en la carcasa e incluso en el propio sistema operativo. “Es el llamado síndrome de Estocolmo. Ahora necesitan otra red de apoyo y tiempo para volver a la normalidad”, explican los expertos.

Cada año, cientos de móviles caen en las redes de Movistar, Vodafone, Orange y otras organizaciones que extienden sus tentáculos a nivel internacional y siempre con la promesa de incentivos económicos y todo tipo de prestaciones. La contrapartida es un contrato de permanencia que aísla al teléfono de cualquier otra compañía y que, cuando llega a su fin, se renueva con cualquier excusa, perpetuando el secuestro durante años.