Con el fin de ajustarse a la normativa europea, el Ministerio de Educación ha decidido limitar a tres el número de alumnos por clase a los que el profesorado podrá tener manía. Lo ha anunciado esta mañana el ministro José Ignacio Wert, quien ha precisado que “cada docente puede tener manía a estudiantes distintos, pero se agradece el consenso”.

La medida choca con los intereses de varias asociaciones de profesores de primaria y secundaria, que critican que la decisión “no tiene en cuenta el alto porcentaje de idiotas por aula, uno de los más elevados de Europa”. Educación, sin embargo, argumenta que “tener manía a la mayoría de alumnos merma el efecto pedagógico de la manía como tal, pues se convierte ésta en la norma y no en la excepción”.

La vieja de Historia del Arte deberá aprobar a todo el mundo

El Ministerio de Educación regula también por primera vez el trato indiferente a los alumnos perdedores. Se establece la obligatoriedad de ignorarlos cuando levantan la mano para preguntar y se les obliga a sentarse al fondo, sin compañero de pupitre o bien con el gordo, en el caso de que ambas figuras no coincidan en un único estudiante.

En lo que respecta a las clases de educación física, se pide que “se haga correr a la gorda sin sostenes por detrás del resto durante diez minutos como mínimo, asegurándose luego de que se ducha como las demás en el vestuario”.

Estas últimas son prácticas “que ya se están siguiendo en la mayoría de centros desde hace años, pero ahora son de obligado cumplimiento”, insiste Wert.

Por último, el titular de Cultura ha hecho referencia al profesorado, explicando que “la profesora tonta de Literatura y la vieja de Historia del Arte tienen la obligación de aprobar a todo el mundo y pedir silencio sin éxito de manera reiterada”.