Días después de que unos vándalos hicieran un grafiti en el que ponía “Manolo maricón” junto a la puerta del colegio en el que estudia Manolo, de 16 años, éste ha explicado a la prensa que la pintada realmente ha sido una ayuda incuestionable a la hora de asumir su propia condición sexual.

“Fue genial, vi la pintada y a todo el mundo riéndose de mí y pensé: ‘Ah, claro, es esto’. Y desde entonces todo ha sido mucho más fácil”, ha explicado a los periodistas.

“Me han abierto los ojos”, admite

“Los vándalos que hicieron esa discriminatoria pintada han sido ciertamente amables, ojalá me lo hubieran dicho antes porque los últimos años habrían sido más fáciles para mí porque no entendía qué me pasaba”, ha explicado Manolo.

Hasta ahora, únicamente había sido objeto de “ofensivas indirectas” que él no lograba descifrar. “A mí las cosas claras, lo de ‘Manolo Maricón’ lo entiende cualquiera”, ha insistido.

Desde que todo el mundo sabe que Manolo es homosexual gracias al grafiti, son constantes las palizas y agresiones físicas a la salida y a la entrada del colegio. “Me están ayudando muchisimo, con cada patada en la espinilla noto que a quién están pegando en realidad es a mis demonios interiores, a los que yo hasta ahora no había tenido el coraje de enfrentarme”, argumenta.