La Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado al buque petrolero monocasco “Prestige” a once años de prisión, acusándole de haber sido el único responsable del vertido de fueloil que provocó en 2002 uno de los mayores desastres ecológicos de la historia de España.

La sentencia, leída por el presidente del tribunal, Juan Luis Pía, considera que el accidente fue propiciado por el “deficiente estado de mantenimiento y conservación” de la nave, que entonces tenía ya 26 años de antigüedad y que, pese a todo ello, seguía navegando de forma imprudente.

El acusado está hundido según su abogado

Asimismo, las pruebas demuestran claramente, según el fallo, que el vertido emanaba directamente del barco, por lo que éste fue el único autor material del desastre y deberá abonar los 4.328 millones de euros que, según la Fiscalía, se perdieron con los daños causados por el petrolero.

El barco, que se negó a declarar ante el juez e insistió en taparse la proa con una chaqueta, será trasladado esta misma tarde al centro penitenciario Teixeiro, en A Coruña, donde cumplirá su condena junto al resto de presos. El traslado se realizará con la ayuda de ocho grúas y obligará a cortar varias calles.

“Mi cliente está hundido”, lamentaba el abogado del petrolero, que ha pedido “especial protección” para el condenado, puesto que son muchos los presos que, al enterarse del ingreso en prisión del barco, han manifestado su deseo de tirarle piedras y “petarle la popa en las duchas”.

La Audiencia coruñesa ha absuelto al resto de acusados y avala la decisión del Gobierno de alejar el petrolero de la costa gallega, pues considera que “es lógico expulsar a los indeseables que vienen a nuestro país a armar bulla”.