El tigre falleció ayer por la noche por culpa de una indigestión tras ingerir varios kilos de carnes morenas. Al parecer, el animal estaba siendo sobrealimentado porque “había mucha gente interesada en que comiera”, según cuenta el equipo de veterinarios que atendió a la fiera.

Hasta el último momento, el animal intentó alimentarse de forma compulsiva pese a no necesitarlo. “Entonces me monto en la loma, me subo en el árbol, me tiro en el río. El tigre se monta en la loma, se sube en el árbol, se tira en el río”, relata el testimonio de la muerte del tigre, que intentó darse un festín con la carne de rosas de su última víctima.

En un intento desesperado de huir, la presa se salió del río y se metió en su casa, donde el tigre no la viera. La estrategia, sin embargo, no surtió efecto: “El tigre se sale del río y se mete en mi casa: la cosa está fea”, recuerda con horror la persona de carnes morenas.

Justo cuando el tigre iba a hincar el diente en la carne sabrosa, perdió el conocimiento y expiró.

Se va el caimán

Los expertos consideran que el tigre debería haber seguido la dieta del caimán: “Lo que come es digno de admiración. Come queso y come pan, y toma tragos de ron”, confirma Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora de animales PETA.

Muy afectado por el fallecimiento del tigre, con el que mantenía una estrecha relación, el caimán ha decidido que se irá para Barranquilla.