Los vecinos de Manolo Rumbales, residente en Álava, han denunciado a los medios la situación de absoluto desamparo en la que se encuentra este individuo desde que su esposa abandonara el domicilio familiar hace diez años.

Al parecer, el hombre cree que la separación es fruto de un arrebato puntual. “Dice que son cabreos tontos que luego se le pasan, pero su esposa se casó con otro y tuvo dos hijos”, explica una vecina. “Está tan confundido que viste el mismo chándal que llevaba puesto cuando se separaron”, insiste.

Además, Rumbales sigue estrujando con la mano izquierda el pañuelo arrugado con el que se secaba las lágrimas en 2003, cuando discutió con su esposa.

Lo que llevó a los vecinos a movilizarse fue el hecho de descubrir que Rumbales duerme en el sofá desde hace diez años. “Dice que su mujer lo mandó al sofá cuando se enfadaron y que, si vuelve a la cama, seguro que ella le envía de vuelta al salón. Habla como si Antonia siguiera viviendo con él”, informa otro vecino.

Los asistentes sociales que se han desplazado al domicilio de la víctima confirman que Manolo Rumbales no es del todo consciente de que su relación terminó. “No asume que su esposa ya no está. Cree que le ignora porque está enfadada”, argumentan.

Rumbales, con barba de 3.650 días, no deja de decir que los trapos sucios hay que lavarlos en casa y asegura que lleva diez años sin discutir con su mujer, por lo que la reconciliación está a la vuelta de la esquina.