El Vaticano ha anunciado esta mañana que Dios ha decidido ampliar su flota de drones con la adquisición de dos sistemas de aviones no tripulados de origen estadounidense, según ha informado el padre Almunia, portavoz y teólogo del Vaticano, en una rueda de prensa en la plaza de San Pedro.

“Hasta ahora Dios, para llevar a cabo sus tareas de vigilancia, hacía uso de su propia omnipresencia perfecta e infinita, con todas las limitaciones que eso conlleva”, ha explicado el teólogo. “Sin embargo, en los últimos tiempos hemos ido abandonando esas vías más… artesanales, para ir confiando más en la tecnología, algo de lo que ya iba siendo hora”.

“Dios todo lo puede y todo lo ve, pero con 34.000 drones ya sí que no cabe ninguna duda”, ha añadido.

Según esta fuente, Nuestro Señor podrá acceder a las cámaras de los drones desde una aplicación para iPad que ha sido diseñada específicamente a tal efecto. Los aviones llevan visión térmica incorporada para detectar, por ejemplo, relaciones prematrimoniales o extraconyugales de índole sexual en lugares apartados hasta ahora de la mirada de Dios.

“Pocas cosas se le van a escapar al Señor para vigilar y juzgar a la Creación y, en especial, a la joya de la misma que es el hombre”, ha explicado Almunia. Según el Vaticano, gracias a estos drones será mucho más fácil juzgar a los impíos para martirizarlos toda la eternidad “porque estará todo grabado y solo hará falta revisar las cintas”. Se estima, pues, que el margen de error en el proceso de salvación o condena se reducirá del 5,6% al 2,3%.

“Con estos drones, además, si vuelve a suceder lo de Sodoma, tardaremos menos en reaccionar que la última vez”, ha concluido el teólogo.

En las últimas semanas, el Vaticano ha sorprendido con otras revelaciones que vinculan al Todopoderoso con nuevas tecnologías. En primer lugar, Jesús decidió abrirse su primera cuenta de correo electrónico ([email protected]) y, además, fuentes anónimas del Vaticano informaron de que Bergoglio podría haber recurrido a Dios en al menos ocho ocasiones para superar pantallas del videojuego Candy Crush.