Tras dos semanas de ásperas negociaciones, el madrileño Alvarito Bosch, de 10 años de edad, ha llegado a un acuerdo con Cristina Granero para mantener su affaire estival las próximas tres temporadas.

Los términos del contrato fueron acordados en la madrugada de este lunes en el hall del Hotel Bellavista de Alicante, donde ambos están concentrados desde principios del mes de agosto con sus respectivas familias.

La otra parte se mantendrá al margen de los oteadores profesionales

“El compromiso es total por ambas partes y estamos decididos a darlo todo”, informaba esta mañana Bosch a los medios de comunicación, admitiendo que “las principales disconformidades tuvieron que ver con la exigencia por mi parte de que ella se mantenga totalmente al margen de los oteadores profesionales”.

Consciente de que “no se puede mantener el nivel de un año a otro sin un esfuerzo continuado”, Bosch reclamó a Cristina la promesa de que se llamarían cada semana hasta verse de nuevo las caras en agosto de 2014. “La otra parte pedía más flexibilidad y al final pactamos un seguimiento continuado en redes sociales para mantener viva la llama del amor”, detalla el niño.

Aunque inicialmente Bosch planteó un amor para toda la vida “porque en una negociación siempre hay que empezar por lo alto y luego ir ajustando expectativas”, las dos partes convinieron finalmente en limitar el compromiso a tres años y siempre circunscrito a la temporada estival. “Para el resto de meses no hay blindajes ni cláusulas de permanencia”, admite Alvarito Bosch.

Hay un tal Jose en el colegio al que va ella

Según fuentes cercanas a la pareja, Cristina mantiene una relación “ambigua y de intensidad fluctuante” con un tal Jose que va a su misma clase. “Puede que este curso vayan a clases distintas porque cada año mezclan a los alumnos. Eso sin duda enfriaría esta supuesta relación. En cualquier caso, dicho asunto no debe preocupar porque, de existir otros vínculos afectivos, yo tengo la exclusiva del mes de agosto”, insiste Bosch.

Aunque Cristina Granero no ha querido hacer comentarios a la prensa, escondiéndose vergonzosa tras las piernas de su padre, la negociación se ha cerrado hoy oficialmente cuando el niño y la niña se han dado un abrazo y un beso, sellando el compromiso de manera definitiva con la prima Isabel como testigo.

A última hora de la mañana, Alvarito Bosch ha negado rotundamente el rumor de que había llorado un poco mientras preparaba su equipaje para regresar con sus padres a la capital.