Tras intensas deliberaciones, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha confirmado que no tolerará que el régimen de Bachar el Asad vuelva a emplear armas químicas en Siria.

Para que esto no vuelva a ocurrir, Obama tiene la intención de “hacer llegar” a Siria varias decenas de misiles Tomahawk, un proyectil de gran precisión y de vuelo bajo que puede ser lanzado desde distancias de hasta 1.000 millas (1.600 kilómetros).

“Les lanzaremos estos misiles para que dispongan de ellos la próxima vez que tengan necesidad de atacar a alguien. Pero nada de armas químicas”, ha sentenciado el mandatario.

Con esta aclaración, se despejan los rumores que apuntaban a la posibilidad de que las fuerzas norteamericanas quisieran derrocar el régimen del presidente El Asad.

“No, no y no. Insisto: no queremos derrocar a nadie, solo les haremos entrega, a través de los destructores Arleigh-Burke que tenemos desplegados en la zona, de unos misiles que no son químicos. Lo demás, bien. Solo le podría reprochar al régimen sirio que no pidiera armas normales cuando las necesitó y tirara directamente de las que están prohibidas”, ha reiterado Barack Obama.