Como cada año, Leonor de Todos los Santos de Borbón Ortiz, primogénita de los Príncipes de Asturias, ha elegido al compañero de clase que se encargará de hacerle los deberes de verano.

A sus ocho años, Ana tendrá el privilegio de servir a la Corona

La afortunada ha sido la madrileña Ana Torrijos, una de las alumnas más aventajadas del curso. Sus brillantes resultados académicos le han brindado el honor de servir a la Casa Real, asumiendo así una tarea de gran responsabilidad para una española de apenas ocho años de edad.

“Hemos anulado un viaje a Orlando que le hacía mucha ilusión porque no queremos que se nos distraiga. Oportunidades así solo se tienen una vez en la vida”, explican los padres de la niña, conscientes de que haber trabajado para la Infanta de España es un privilegio para su retoño “y sobre todo una línea en el currículum de la que pocos pueden presumir”.

Ana aún no acaba de comprender el alcance de la situación. “Dice que está cansada y que aún no ha terminado sus propios cuadernos de verano. Es normal que sienta la presión, pero le espera un diploma firmado por Su Majestad el Rey”, insiste la madre de Ana.

La pequeña Ana, además, tendrá el privilegio de trabajar, si así lo desea, en la biblioteca de la segunda planta del Palacio de La Zarzuela, donde podrá recibir la visita de doña Leonor y comentar con ella sus progresos cuando Su Alteza regrese de Palma de Mallorca.

La Casa Real ha agradecido públicamente la entrega desinteresada de Ana Torrijos, cuya generosidad permitirá a la infanta ocuparse de sus compromisos oficiales durante el mes de agosto. “Es una excusa para reforzar los valores de la solidaridad, el compañerismo y el respeto a la Corona que, lamentablemente, son poco comunes en estos tiempos”, sentencia la institución en un comunicado.