Agentes de la Policía Nacional han procedido esta mañana a la intervención de una nave cercana al Polígono Industrial de Ciudad Lineal, en Madrid, donde más de doscientos niños dibujaban viñetas del humorista gráfico Antonio Fraguas “Forges”.

Las investigaciones han revelado que el local se abrió en 1997 supuestamente para impartir talleres de dibujo, humor gráfico e historietas, pero todo indica que la situación derivó gradualmente hacia un contexto de explotación infantil.

Las viñetas de los niños “daban el pego”

“El señor Forges siempre venía sudando y estresado y nos pedía más viñetas y gritaba siempre ‘Más rápido, más rápido'”, confiesa uno de los menores, encargado de dibujar chistes sobre Mariano Rajoy.

Algunos trabajadores del diario El País confirman que el humorista pasó una temporada “muy mala y de mucho estrés” por la presión que implicaba tener que elaborar a diario un chiste editorial para un periódico de tirada nacional.

Se sospecha que Forges acabó tirando la toalla y montó una red de apoyo en la que actuaba “como un capo de la droga, controlando desde arriba toda la mercancía, que eran los chistes”.

“El estilo original del humorista permite que un niño más o menos habilidoso pueda copiarle y que la cosa dé bastante el pego”, admite El Roto, otro célebre colaborador de El País que, cuando sufre bloqueos, entrega viñetas en negro “que siempre sirven de metáfora para algo”.

Las autoridades han podido saber también que las criaturas recibían, como única remuneración, ejemplares gratuitos de El País. “Forges siempre nos pedía ejemplares para sus niños. Pero coño, sus cuatro hijos ya son mayorcitos para pagar un puto euro si quieren leer la prensa”, argumenta un empleado del diario.

También se prometía a los explotados que su trabajo les abriría las puertas del periodismo. De hecho, muchos acababan realizando el master de El País, donde se les seguía entrenando para entornos de trabajo parecidos.