Paco Garlana, corredor del segundo encierro de San Fermín celebrado esta mañana, ha sido ingresado en el Hospital Virgen del Camino de Pamplona cuatro horas después de terminar el evento, cuando su esposa le ha dicho “Paquito, hazte así que tienes algo en la espalda”.

Tras examinarse en el espejo, el corredor ha visto que, efectivamente, tenía clavado en el costado un morlaco de la ganadería sevillana de Dolores Aguirre llamado “El manso”, y cuyo carácter apocado le ha hecho pasar desapercibido.

Se lo vio al mirarse en el espejo

“Mi marido deja pelo, pero no tanto”, admite la esposa de Paco, que se ha extrañado al ver un reguero de sangre que iba de la entrada de su casa hasta el dormitorio en el que su esposo se había tumbado para descansar después del encierro.

“He ido siguiendo la sangre hasta el dormitorio y allí estaban los dos, cansados por igual e incluso roncando, aunque Paco con más brío que el toro porque siempre ha sido de mucho roncar”, relata la mujer.

Garlana, que asegura que no notó nada cuando se le clavó el toro, intentó librarse del animal por sus propios medios, pero el cabestro estaba amarrado bien hondo por el cuerno derecho. “Nos hemos metido en la ducha, a ver si con agua caliente se iba, y luego hemos tirado de él con el remolque del coche, pero nada”, asegura el corredor.

Finalmente, ya en el hospital, el equipo médico ha logrado separar al toro y al corredor, aunque los dos han salido juntos por la puerta grande del centro sanitario habiendo trabado amistad.