“Vamos a limpiar este país de mangantes”. Así se ha dirigido a los medios el nuevo titular de Interior, que se ha hecho con la cartera ministerial de Jorge Fernández Díaz arrebatándosela a plena luz del día y con asombrosa destreza.

Ha tomado posesión del cargo fumando un porro y pidiendo “chicas oficiales”

Kiko “El chirlas”, nombre con el que se conoce a este ladrón con un expediente nutrido de antecedentes penales, ha podido entrar esta mañana en la sede del Ministerio del Interior gracias a la cartera oficial que acababa de robar.

Una vez en el despacho de Fernández Díaz, ha ordenado la movilización de las fuerzas de seguridad del Estado para bloquear cualquier intento por parte de los órganos de gobierno de recuperar la cartera y el control de la institución.

“Es un duro golpe al Estado de Derecho que costará a los ciudadanos la pérdida de un ministro elegido democráticamente, un disco duro extraíble valorado en 330 euros, el periódico del día y un bocadillo de atún”, ha lamentado el ya exministro popular, que no ha sabido valorar el coste de la cartera de piel pero se ha sentido aliviado al comprobar que había dejado el iPad en el coche oficial, al que ha podido volver corriendo antes de que el nuevo ministro se lo apropiara también.

Como no sabe escribir, el ministro Kiko ha dictado a la exsecretaria de Fernández Díaz un correo en el que se presenta formalmente al resto de miembros del Ejecutivo, asegurando que “nos vamos a entender si nadie se pone chulo”.

También ha advertido de que está muy al tanto de las competencias que tiene como ministro del Interior, “incluyendo la administración general de la seguridad ciudadana, que pienso encargar a mi colega Rosendo que es un makina y trabaja de vigilante gitano. Si puede vigilar unas obras, también puede vigilar el país”.

La noticia ha impactado a toda la clase política aunque la opinión pública ha reaccionado con indiferencia. “Un chorizo más, y este al menos va de cara”, podía leerse en las redes sociales.