El primer valenciano con sangre de horchata ha nacido hoy a las tres de la madrugada en el Hospital San Francisco de Borja de Gandía.

La criatura, que ha pesado 1’8 kilos, ni siquiera ha llorado durante el parto. “Nos ha mirado y se ha encogido de hombros como diciendo ‘Bueno, pues vale'”, ha explicado el ginecólogo, que ha tenido que convencer al pequeño para que respirara.

El alumbramiento es el fruto de un experimento liderado por el equipo del doctor Vicente Rubiales, pionero en fecundación con chufa. Los padres que se ofrecieron voluntarios querían un niño “cien por cien valenciano”, y les pareció buena idea que la horchata corriera por sus venas.

“Nos hubiera gustado también que naciera quemando cosas, pero los niños con sangre de horchata no tienen demasiada iniciativa, y para quemar cosas hay que tener nervio”, explica el padre.

La madre gestó al feto poniéndole canciones míticas de la ruta del “bakalao”, aunque los médicos ya advirtieron de que el niño no sería muy dado a mover el esqueleto por su carácter pusilánime.

El pediatra cree que el bebé podrá probar mañana su primera paella valenciana, aunque habrá que acercarle la cuchara a la boca y mantenerle erguido para que no se deje caer en la cuna con desgana.