El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está decidido a aprovechar que en agosto “está todo muy parado” para echar una mano personalmente “en el sector servicios o en el que más lo necesite”.

“Me veo de camarero, trabajo bien bajo presión”, dice

Dispuesto a cobrar “lo que sea”, Rajoy planea trabajar de camarero en alguna terraza porque esto le permitiría estar en contacto constante con la ciudadanía, aunque está abierto a cualquier cosa: “Clases de repaso a niños estaría bien pero también puedo hacer de socorrista en una piscina, evitando rescates, o lo que surja”, ha dicho.

“Tengo experiencia trabajando bajo presión, esto lo saben todos los españoles. Por lo tanto, sé que puedo cumplir sirviendo mesas en plena temporada turística”, explica el mandatario, que ya ha empezado a poner a prueba sus habilidades en el bar “La pelleja”, ubicado en el centro de Madrid.

El primer contacto de Rajoy con los clientes del bar ha sido satisfactorio, según comenta el encargado del establecimiento: “Viene todo el mundo porque es la novedad, pero que conste que no le he dado el curro aún”.

“Es un poco lento: le pides la caña por quinta vez y te dice que se hará todo lo posible para agilizar las entregas en un contexto en el que las cosas están difíciles y hay que aguantar aunque pronto saldremos”, explica una de las primeras clientas del presidente. “El resultado es que me muero de sed”, añade.

Mariano Rajoy admite que llegó agotado a La Moncloa tras su primera prueba como camarero, y no está seguro de que le den el trabajo “porque la cosa está complicada en los tiempos que corren”.