Los muslos de Gertrudis Botana, una majestuosa vecina del municipio de Jabugo, en la provincia de Huelva, han obtenido hoy la denominación “Cinco Jotas” de Sánchez Romero Carvajal.

Es la primera vez que este prestigioso distintivo se utiliza para destacar la calidad de unos muslos humanos, pero los grandes maestros jamoneros, tras palpar detenidamente las carnes de esta señora de 49 años y 120 kilos de peso, han certificado su pertenencia a la raza 100% ibérica, definiéndolas como “una delicatessen”.

Lleva más de cuarenta años pastando en libertad

“Se ha criado desde bien pequeña comiendo los mejores alimentos, paseando en libertad con sus amigas y respirando el aire puro de estas tierras. Eso confiere a sus muslos una textura y un sabor de alta calidad, a la altura de los mejores cerdos ibéricos”, explica el maestro Ismael Rosales, viejo conocido de la familia Botana que ha seguido muy de cerca tanto la crianza como el engorde de los muslos de Gertrudis.

La mujer asegura que es “el primer premio que me dan” y se siente “muy honrada”, aunque ha querido destacar también la calidad de los muslos de muchas de sus amigas, “que no tienen nada que envidiar a los míos”.

También ha exigido a su marido “que deje de hacer bromas con el cuchillo jamonero”, y ha pedido un poco de intimidad tras recibir la visita de cientos de curiosos que acuden a su domicilio para admirar sus carnes.

Gertrudis admite que, desde que sus muslos son “Cinco Jotas”, su familia le dedica más atenciones “e incluso mi marido me cede comida de su propio plato, cuando antes se ponía histérico si le cogía unas patatas fritas o un trocito de pan”. En ocasiones, es ella la que tiene que insistir “para que no me ceben”.

Los maestros jamoneros consideran que la hija de Gertrudis, la pequeña María, “también promete mucho”. A sus diez años de edad, ya es considerada la paletilla de la familia.