“Me lo tuviste esperando casi una hora y luego me gritó a mí, y cargado de razón además”, le espetó Marisa Manchón, secretaria de un multimillonario, a la secretaria de otro multimillonario que no se presentó a una cita porque ésta no figuraba en el calendario de su iPad.

Gloria, la secretaria del multimillonario que no acudió al encuentro, argumenta que “no es mi problema si no se le sincroniza bien el calendario del iPad con el del iMac, porque yo te puedo asegurar que le apunté la cita y si no te lo crees puedes venir a mirarlo porque en el ordenador está, guapa”.

El error de una de ellas provocó la ira del multimillonario de la otra

Marisa considera que su multimillonario se podría haber ahorrado la espera si Gloria hubiera llamado al suyo para confirmar que sabía que tenía una cita.

“No le quiso llamar para no atosigarlo y el resultado es que acabó atosigando al mío y ahora él, lógicamente, me atosiga a mí. Pero yo ya le he dicho de quién es la culpa, aunque por supuesto todo lo que yo pueda decirle ya le da igual porque perdió mucho tiempo y el tiempo no se recupera y todo esto es una mancha en mi reputación”, sentencia Marisa.

“Yo no estoy aquí para ser amiga de todo el mundo. Hubo un malentendido y ella salió perjudicada. Pues lo siento. Otras veces me ha tocado a mí. Hace medio año, me equivoqué con un billete y esto le costó a la empresa veinte euros adicionales por el cambio de hora. Fracasé como profesional pero me levanté y seguí trabajando, porque así es como funcionan las cosas. No llamé a Renfe para echar las culpas a todo el mundo menos a mí”, explica Gloria.

“Espero que le haya contado a su multimillonario por qué mi multimillonario le estuvo esperando. Porque si me entero de que me ha echado las culpas a mí, la vamos a tener”, exclama Marisa.

Las dos secretarias, que cobran el sueldo mínimo y no tienen un horario fijo porque sus multimillonarios tampoco lo tienen, esperan que todo este asunto, del que los multimillonarios ya ni se acuerdan, no pase a mayores.