Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), recordó ayer en una entrevista de la cadena pública alemana ZDF que “existen otras cosas aparte del maldito dinero” y declaró estar “hasta los cojones de que me pregunten siempre por la puta economía”.

Sin querer ocultar su hartazgo, Draghi enseñó a cámara la pantalla de su teléfono móvil, que mostraba la fotografía de una niña. “Esta es mi sobrina Antonella. Mírenla bien porque solo hablaré de ella esta noche”, exclamó.

El presidente de la autoridad monetaria europea declaró que sigue “enamorado de la vida” y que Europa es “un continente lleno de bellas flores y paisajes en el que no solo hay monedas de euro, a ver si se enteran todos ustedes”.

Draghi recalcó también que “el BCE, como cualquier banco, es una fábrica de sueños e ilusiones” y lamentó que la obsesión por la crisis de la zona euro “nos haya hecho olvidar que la mayor riqueza es la que emana de la sonrisa de un niño”.

El discurso del italiano arrancó los aplausos del auditorio, pero Draghi pidió a los presentes que no perdieran el tiempo aplaudiéndole y que salieran a la calle “a reír, a amar y a recuperar el contacto con las emociones”.