Los del tercero se entregan al amor con la garra de siempre

Los fans de las discusiones de los Martínez-Padilla andábamos algo mohínos últimamente: el matrimonio parecía haber vuelto a los cauces tranquilos de sus primeros años, con esos largos y poco disfrutables coitos en silencio reservados únicamente a un público muy limitado: ellos dos.

Sin embargo, parece que el dúo tenía ganas de guerra desde hace tiempo y anoche, por sorpresa, lo demostraron.

La noche arrancó con una discusión banal. Un mero calentamiento para la que se avecinaría luego: una noche divertida, diferente, con grandes dosis de creatividad y espontaneidad. Merecía la pena apagar la caja tonta y acercarse con un vaso de cristal para escuchar todo lo que esta pareja tenía que ofrecernos.

Es necesario hacer un inciso para elogiar la excelente acústica que ofrecen los pisos de nueva construcción, en los que se oye todo con una nitidez y una calidad inigualables.

Ella fue un torbellino de reproches en todo momento y él un cómplice perfecto que tampoco se quedó corto en indirectas. Se fueron turnando largos monólogos en solitario con gritos a dúo. Y no faltó tampoco el excelente acompañamiento instrumental que ofreció una vajilla que supo romperse cuando tocaba.

Desde el entresuelo al ático, se guardó un silencio reverencial en todo momento en un espectáculo que pudo oírse en varios bloques (afortunados ellos) a la redonda. Gritos y reproches prolongaron su imperial hegemonía hasta que todo se quedó en silencio.

Finalmente, cuando toco parecía acabado, él dijo “Te quiero”, quedamente.

Y entonces, tras unos segundos de silencio, lo que empezó como un tímido aplauso en el 1ºA creció como una bola de nieve hasta convertirse en una emotiva ovación en la que los aplausos y vítores recorrieron todo el vecindario y varios bloques a la redonda.

¡Y llegó el hit!

Cuando pensábamos que nos quedaríamos sin su número estrella, los Martínez-Padilla sorprendieron al respetable con un bis en forma de coito de reconciliación. Casi media hora de jadeos, gritos y azotes. Un auténtico tour de force en el que demostraron que están en plena forma, acallando para siempre los rumores (empezados por Loli, la del ático) de que el dúo tenía ya poco que ofrecer y que su disolución parecía a la vuelta de la esquina.

¡Hacía tiempo que en la escalera no se oía nada así! ¡Qué poco respeto por la integridad física del otro! ¡Qué boca tan sucia gastaron los dos! ¡Al fin ha vuelto a nuestro inmueble la furia tanto tiempo olvidada! El cuerpo pedía arrebato y, aunque el coito arrancó crudo e incierto, finalmente todo fue un dejarse llevar. Durante 30 intensos minutos, todas las almas que escuchamos la ardorosa exaltación de la carne nos entregamos al ruido del sudor y la euforia.

Este crítico tanto entró en el juego que debe reconocer que incluso se fumó un pitillo cuando todo acabó.

Se avecina, en definitiva, una temporada interesantísima en la que esta joven pareja puede dar mucho, muchísimo que hablar. Especialmente en el ascensor y en las reuniones de vecinos.

La vecina del tercero se molestó en apuntar el “setlist” en una hoja, que reproducimos a continuación:

  1. Orinar con la puerta abierta, ¿sí o no?     1:00
  2. Beber leche a morro    1:30
  3. No me hagas hablar…     2:30
  4. Me tienes harto/a     3:50
  5. Quisiera verte marchar     2:00
  6. Coge un cuchillo y clávamelo en el pecho, si eso es lo que quieres     2:30
  7. No me amenaces, mujer     3:00
  8. Incumples tus amenazas como incumples en la cama     2:50
  9. Se nos fue el amor     2;30
  10. Instrumental (portazos y platos rotos en Re mayor)     5:00
  11. Pudimos ser felices, ¿qué ha pasado?     1:00
  12. No me toques     0:15
  13. ¿Por qué tuvimos que perder la cordura?     2:45
  14. Mi juventud, ¿dónde está ahora?     2:30
  15. Te miro y no te reconozco     3:15
  16. No llores… no llores que siento morir     0:30
  17. Te sigo amando aunque me duela     1:15
  18. Yo también, tontina     1:40

BIS:

  • Coito furioso de reconciliación     27:47

 

Lo mejor: El final.

Lo peor: Quizá cierto alarde de exhibicionismo.

Valoración El Mundo Today: ★★★★★