La sede del PSOE de la calle Ferraz, en Madrid, acoge desde esta mañana una exposición de autógrafos del expresidente del Gobierno, Felipe González.

Se trata de más de doscientas servilletas de bar, libretas, fotografías, camisetas y hasta trozos de escayola en los que González estampó su firma a lo largo de su trayectoria política a petición de su compañero y actual secretario general del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba.

La muestra incluye un bonsái de cinco metros

“Es un acto de generosidad por parte de Alfredo, que quiere compartir con los ciudadanos y ciudadanas estas piezas que son historia de nuestro país”, declaraba hoy la comisaria de la muestra, Phoskis21, administradora en Facebook de la página de fans de Felipe González, que cuenta con más de cinco afiliados “y subiendo, porque la felipelocura no para de crecer en las redes sociales”, apunta.

La joya de la corona de esta colección privada de Rubalcaba, fruto de una obsesión personal, es un bonsái cuyo tronco dibuja la firma del expresidente. “Es enorme, como de cinco metros de altura. A veces me lo quedo mirando y pienso: ‘A ver si esto no va a ser un bonsái…'”, bromeaba esta mañana en la inauguración el actual líder de los socialistas.

Rubalcaba admite que la exposición ha supuesto un alivio para su familia: “Ya no me cabían los autógrafos. Hasta en la ducha tenía botes vacíos de Timotei Miel de los años noventa, con la firma de Felipe casi a punto de borrarse”, explica.

Lo que no ha podido trasladarse a Ferraz ha sido la pared totalmente llena de autógrafos y dibujos que ha ido haciendo González en sus numerosas visitas al domicilio de Rubalcaba. “Desgraciadamente, la pared es maestra y no se puede llevar de un sitio a otro”, lamenta el líder de la oposición.

Más allá del anecdotario, Alfredo Pérez Rubalcaba considera que la exposición “refleja los distintos episodios políticos que atravesó España mientras Felipe gobernaba. Los trazos van cambiando y puede adivinarse si estaba estresado, relajado, inquieto…”.

Muchos analistas coinciden al apreciar una progresiva dejadez por parte de Felipe González a la hora de firmar los autógrafos para su compañero.

“Al final estaba un poco hasta los huevos, pero ahora ves esta colección y te das cuenta de que el esfuerzo y la constancia han valido la pena”, insiste el secretario general.

Junto con el yate museo de don Juan Carlos y la uña de Manuel Fraga expuesta permanentemente en la sede del Partido Popular de la calle Génova, esta exposición de autógrafos de Felipe González es el homenaje más importante que haya recibido recientemente un líder político contemporáneo.