María Asensio Granados Calabuig, con domicilio en la calle Don Ramón 25, 3c de Castellón, que prefiere mantener su identidad en el anonimato, acudió anoche a una cena con ocho excompañeros de la facultad; cuatro según la Delegación del Gobierno.

Fuentes cercanas informan que la joven de 32 años, 29 según la Delegación del Gobierno, había elegido para la ocasión un pantalón “boyfriend”, un vaquero de toda la vida pero que “le queda grande”, según la Delegación del Gobierno, y una torerita; chaqueta encogida “por no lavarla a mano”, también según la Delegación del Gobierno.

María afirma que tuvo “una agradable velada”, que “se lo pasó bien”, según sindicatos y “tampoco tanto”, según la Delegación del Gobierno, hasta que le pareció identificar a su exnovio entre los cuatro camareros que allí se encontraban, dos según la Delegación del Gobierno.

María Asensio Granados Calabuig, a partir de ahora M.A, para preservar su intimidad y la de sus padres, Mariano Asensio y Soledad Granados, mantuvo la calma, “se puso histérica”, según la Delegación del Gobierno, y decidió acercarse al joven para preguntarle que “qué tal”. Aunque la Delegación del Gobierno asegura que le amenazó con un bate de béisbol que casualmente llevaba en su “supersizebag”; “un bolso muy gordo”, según los sindicatos.

Los cuatro compañeros de M.A, según la Delegación del Gobierno, y veinticinco, según Alfredo Pérez Rubalcaba, pidieron un par de postres para compartir, “se pusieron como cerdos”, según la Delegación del Gobierno, y poco después abandonaron el local junto a su compañera, que aseguró encontrarse “bien” y que estaba “rota de dolor” según la Delegación del Gobierno.

Varios testigos coinciden en que las últimas palabras de M.A justo antes de salir del restaurante fueron: “yo solo quiero ser feliz”; que “va a lo que va”, según la Delegación del Gobierno.