En una espléndida ceremonia ante una plaza de San Pedro repleta de fieles y de banderas, el papa Francisco firmó ayer la extensión del culto litúrgico de sus santos cojones a la Iglesia universal, declaración formal equivalente a una canonización.

Ejecutando así una de las decisiones más importantes que ha tomado desde su nombramiento, el Santo Padre reconoció públicamente las virtudes, milagros y martirios de sus santos cojones, “siempre al servicio de Dios por encima de las contingencias terrenales”.

Nunca se arrugan ante la adversidad

El papa insistió en las virtudes heroicas de las santas gónadas, destacando especialmente “su capacidad de resistir a la tentación sin arrugarse frente a la adversidad”, y declaró su firme intención de proclamarlas a lo largo de este año doctoras de la Iglesia. “Algunos se preguntarán por qué. Yo siempre respondo lo mismo: por mis santos cojones”, apuntó.

Retirando lentamente el cíngulo que sujetaba su túnica, el papa Francisco mostró el objeto de la canonización a sus fieles, tumbándose también para orientarlos “hacia Nuestro Señor”. Los aplausos y los vítores inundaron la plaza en homenaje a los dos mártires en uno de los actos más emotivos que se recuerdan.

José Tomás patenta los huevos toreros

El célebre torero José Tomás, inspirado en el ejemplo papal, ha anunciado hoy que registrará sus huevos toreros en la Oficina Española de Patentes y Marcas. “Olé mis cojones”, ha declarado, ignorando así las críticas de quienes consideran que los huevos toreros son un patrimonio común de los ciudadanos españoles. “Mis huevos toreros son míos y el que los quiera que los venga a buscar”, ha dicho el diestro en tono desafiante.