Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universitat Politècnica de València (UPV) han descubierto que el cargador del iPhone también sirve para el iPad.

El hallazgo, que podría implicar “grandes cambios en los hábitos de los usuarios de esos teléfonos y tabletas”, se produjo de forma totalmente casual, según explica el jefe del equipo, Raimundo Barreda: “Me dejé el cargador del iPhone en casa y pregunté a un colega si tenía uno. Él se equivocó y me prestó el de su iPad. No nos dimos cuenta hasta el final del día porque el teléfono se cargó normalmente. Y no solo eso: estuve jugando varias horas al juego ese de los pájaros con el móvil enchufado y no pasó nada”.

El descubrimiento deja en evidencia un negocio millonario

Cuando entendieron lo que había ocurrido, los investigadores sintieron la presión de quien ha descubierto una vulnerabilidad en un sistema que genera millones de beneficios anuales. “Llevamos el tema con mucho secreto y evitábamos hablar del asunto por teléfono, y menos si era un iPhone”, confiesa el investigador.

“Ampliamos el presupuesto del departamento para comprar 500 iPhones y iPads. No queríamos dejar nada al azar, queríamos contar con una cantidad significativa de muestras, conscientes de que las grandes corporaciones intentarían derribar nuestra hipótesis”, dice Barreda.

Apple reaccionó cambiando el “pirindolo” en los últimos modelos

Pese al secretismo con el que los investigadores españoles llevaron a cabo sus pesquisas, Apple decidió cambiar el “pirindolo” que conecta el cargador con sus nuevos dispositivos, de modo que los modelos antiguos ya no podían cargarse con los nuevos cables.

Raimundo Barreda asegura que los cambios efectuados por la compañía de Cupertino no evitan que los nuevos cargadores del iPhone 5 sirvan tanto para el iPad como para el iPad Mini. “Volvimos a comprar otros 500 dispositivos con el ‘pirindolo’ nuevo y nuestra hipótesis seguía en pie”, concluye.

Finalmente, el CSIC plasmó el hallazgo en un artículo académico que se envió a la prestigiosa revista “Proceedings of the National Academy of Sciences”. La publicación ignoró el artículo “porque no se atrevieron a poner patas arriba el sistema dejando en evidencia una vulnerabilidad tan escandalosa”, según Barreda.

Las única revista que se ha mostrado interesada en reflejar este descubrimiento a nivel mundial ha sido la española “Hobby Consolas”.