Vicente Romanones, funcionario de la Administración General del Estado, ha desvelado hoy el motivo por el que se ha mantenido tan ocupado estos últimos meses, formando largas colas frente a su mostrador.

Desde que vio el pasado mes de enero la película “La noche más oscura”, que retrata el asesinato de Bin Laden, este funcionario vive obsesionado con el tema y asegura que, tras meses de exhaustiva documentación y entrevistas telefónicas con testimonios reales, ha logrado recrear, a pequeña escala y con material de oficina, la captura y posterior asesinato del enemigo número uno de Estados Unidos.

“Es importante entender qué ocurrió realmente, sin efectismos ni licencias cinematográficas. Creo que he logrado recrear con exactitud la estrategia de los soldados, lo cual puede orientar a nuestro propio Ejército en sus misiones”, explica Romanones, que insiste en que no ha recibido ningún tipo de ayuda de la Administración Obama “ni tampoco quise pedirla para poder trabajar con absoluta independencia”.

No pidió ayuda económica a EEUU para trabajar con independencia

Replicar el escenario de la misión con clips, grapas, celo y otros medios a su alcance no ha sido una tarea sencilla: “Muchas veces terminaba una maqueta y al día siguiente alguien la había destruido”, explica.

Al principio, Romanones creyó que “había intereses ocultos que saboteaban sistemáticamente mi proyecto”, y llegó a temer incluso por su integridad. Finalmente, fue la propia Mari Pili Mancheta, encargada de la limpieza, quien se delató preguntándole “por qué me dejas siempre los clips desperdigados por la mesa”.

Aunque Romanones sigue desconfiando de Mari Pili “porque tiene familia en Rota, donde hay una base americana”, consiguió llegar a un pacto con la mujer para que se respetaran sus maquetas.

“Organicé una reunión con ella y con sus compañeras en la máquina del café para transmitir que mi intención no era practicar el espionaje sino hacer llegar a la gente la verdad sobre lo que ocurrió”, dice el funcionario. “Ellas se reían como diciendo ‘Todo esto son tonterías, tus intereses son claramente militares'”, añade.

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Otro obstáculo que tuvo que sortear fue la incomprensión de sus otros compañeros y de los propios ciudadanos que hacían cola frente al funcionario, totalmente concentrado en su proyecto.

“Fue difícil evitar preguntas de los supervisores porque me oían hablar por teléfono en inglés y temían que estuviera descubriendo cosas que el Gobierno no quiere que sepamos”, asegura Romanones, que siempre respondía lo mismo a los curiosos: “Estoy sirviendo a la Administración”.

Los numerosos ciudadanos que siguen retenidos en el Ministerio de Trabajo por las demoras de Vicente se quejan de que el funcionario dedica la mayor parte del tiempo a enseñar sus maquetas en vez de satisfacer las demandas de la gente. “Llevo tres horas esperando mi turno y ahora resulta que me toca aguantar una chapa sobre Bin Laden que no me interesa nada y que no sé qué tiene que ver con lo mío”, se queja una ciudadana.

Próximo objetivo: la vida de Abraham Lincoln

Inmerso en la euforia y totalmente ajeno al descontento de su entorno, Vicente Romanones repite incansable la misma frase cuando es cuestionado: “La probabilidad de perder en la lucha no debe disuadirnos de apoyar una causa que creemos que es justa”.

Esta cita de Abraham Lincoln es el preámbulo de su próximo objetivo: recrear la vida del decimosexto presidente de los Estados Unidos “sin la superficialidad en la que cae la película de Spielberg”. Para ello, ha rellenado una solicitud de material en la que pide varias cajas de clips, gomas de pollo y un afilador de lápices.