Un varón de 27 años ha precisado la ayuda del cuerpo de bomberos de Barcelona tras permanecer más de cinco horas atrapado al enredarse en su “foulard” -prenda imprescindible para llevar a cabo cualquier actividad poética- y ser incapaz de salir del mismo por sus propios medios.

Según ha informado Bomberos de Barcelona, alrededor de las ocho de la tarde de ayer, el joven empezó a “hacer el poeta” en su propio domicilio, momento en el que se enrolló al cuello un enorme pañuelo aterciopelado y empezó a moverse con aspavientos por su estudio, gritando versos “al cielo” y buscando rimas. A los 30 minutos, según ha explicado él mismo, se sorprendió viéndose inmovilizado en el interior de la tela “como en una enorme maraña de versos y seda”.

Los bomberos, que han reconocido que el “foulard” le daba “un aire muy sofisticado y como de artista atormentado, aunque apenas se le veía porque solo asomaban los bracitos de la bola de tela y se le oía a lo lejos hacer rimas con ‘socorro’”, tardaron casi cinco horas en rescatar al poeta y finalmente tuvieron que hacer uso de una sierra radial para romper el pañuelo, de casi quince metros de largo.

De tanto pedir ayuda se le quedó afónica la voz interior

Durante las largas horas que duró el rescate, le preguntaban al artista si se encontraba bien y él contestaba declamando frases como “Aquí dentro estoy, prisionero de versos y de umbrías, derramando mi sangre gota a gota, dulce y lejana voz por mí vertida. ¡Ay, prisión sin muro!”. Esta información de poco o nada sirvió a los agentes para rescatarlo, aunque alguno de ellos, tras escuchar sus versos durante tantas horas, llegó a sentir “una angustia vital de procedencia desconocida y que no había sentido jamás”.

Los rescatadores aprovecharon la presencia de las cámaras para recordar, una vez más, que “la poesía es un arma cargada de futuro que también carga el diablo” y que siempre es conveniente “desarrollar la actividad poética en espacios abiertos y estando completamente desnudo”, evitando así el riesgo de ahogarse con el “foulard” y para que la única precaución que haya que tomar sea “procurar no fundirse con el ocaso”.

Los agentes destacan lo peculiar del caso pero recuerdan que en otra ocasión tuvieron que socorrer a un poeta “que se había pillado un huevo con un verso encabalgado”.