De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el virus de la gripe aviar, muy mediático hace dos años, se habría extendido en las últimas horas a diversas granjas de juegos online, obligando a clausurar muchas partidas. Por ahora son once las granjas afectadas, todas ellas pertenecientes al juego Farmerama, de la plataforma de juegos online browsergames.

En dicho juego, en el que el jugador debe construir y gestionar una granja aprendiendo a sembrar y cosechar, diversos jugadores, según la OMS, habrían incurrido en ciertos descuidos sanitarios respecto a los productos y animales. “La mayoría de ellos jugaba sin contar con la supervisión de un veterinario siquiera y sin conocimientos previos de agricultura o ganadería”, ha explicado el portavoz de la OMS a los periodistas.

“Si nos cierran las granjas, ¿de qué vamos a vivir el resto del invierno?”

Los jugadores afectados, por su parte, lamentan haber perdido todos sus puntos de experiencia al ver sus granjas clausuradas “tras haber trabajado muy duro en esa tierra estéril cosechada píxel a píxel”.

Los granjeros lamentan la falta de subvenciones de la UE

“Hemos pasado un invierno muy duro y ahora nos llega este mazazo. Y todo sin recibir ninguna ayuda por parte de la Administración”, protesta uno de los granjeros afectados. “Hace dos años derribaron la granja de unos vecinos porque tenía que pasar una autopista por ahí para un juego de coches. Y no le indemnizaron: tuvo que empezar una nueva partida de cero”.

“¿Qué van a heredar mis hijos ahora? Entendería perfectamente que mis vástagos no quisieran dedicarse a esto en el futuro”, dice un jugador de trece años que ha perdido toda la cosecha de este año. Por suerte para él, tenía varias partidas abiertas a la vez y ha salvado la mayor parte de sus granjas.

Esta última noticia ha hecho que muchos jugadores de Farmerama hayan decidido finalmente optar por los cultivos biológicos y evitar este tipo de problemas. “Jugamos conectándonos con routers hechos a mano y sin amplificar la señal, tal y como hacían nuestros abuelos”, dice uno de estos agricultores.