Alba Somier, vallisoletana de 33 años, dio a luz la semana pasada a un director de recursos humanos. Según los médicos del hospital, es la primera vez que nace un bebé con un cargo tan importante en la región. La madre ya tiene otra hija de 6 años que nació con un puesto más modesto por lo que, según lamentan los padres, “está claro que el nuevo no le ha respetado la antigüedad”.

El bebé, que nació por cesárea, despidió a media plantilla del centro hospitalario a los cinco minutos de ser parido y reorganizó las vacaciones de los trabajadores de la planta de maternidad. Asimismo, ha comunicado a la doctora que le ayudó a nacer que no podrá seguir haciendo jornada intensiva, como hacía hasta ahora. “Al abrir los ojos me miró como diciendo ‘no estás cualificada'”, recuerda la doctora.

“Le hizo un test psicotécnico a mi marido en cuanto él lo cogió en brazos y lleva toda la semana cuestionando nuestra productividad como padres”, se queja la madre. “Hubiera preferido dar a luz a un becario, como todo el mundo. El dolor y el sufrimiento que supone tener a un director de recursos humanos en tu propia casa no se lo deseo a nadie”.

“De haberlo sabido, habría interrumpido el embarazo”

Según el padre, tanto la madre como el pequeño especialista en gestión de recursos laborales están en casa descansando. “Mi pequeño bebé, al que queremos por encima de todo, es capaz de resolver con eficiencia la gestión de contratación de personas, así que tendrá que ser él quien resuelva si vamos a tener más hijos o no en base a las necesidades de la organización, es decir, de la familia”, explica el marido de Alba. “Solo espero que le conserve el puesto a su hermana mayor”.

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, sigue decidido a limitar el derecho a interrumpir el embarazo “incluidos los fetos especialistas en ‘managment'”. Según Alba, quien solo lleva con su hijo una semana, “eso es porque no sabe lo que sufren los padres de estos niños, muchos de los cuales son incapaces de dejar de elaborar organigramas y mejorar los flujos de trabajo interdepartamentales”.

Según varios expertos, los niños que son directores de recursos humanos pueden llegar a sufrir “lo indecible” y son rechazados por sus compañeros en el colegio.