Ha sido el tema estrella de la Navidad en todas las reuniones familiares: la prima Marta de repente está buena. Lo confirmaron en la comida del pasado día 25 todos los expertos: el tío Juan, los primos Alberto, Ramón y Jorge y hasta el abuelo Aurelio con una inquietante mirada de arriba abajo.

Desde entonces, se está redefiniendo el rol de Marta en el seno familiar. “Hasta ahora estaba siempre con los pequeños y el día de Reyes les ayudaba a montar los juguetes mientras los primos mayores mostraban una total indiferencia. Este año está siendo distinto”, reconoce el tío Juan.

Los expertos han interrogado a la madre de Marta, la tía Mercedes, para determinar cuándo ocurrió todo. “Ha pegado el estirón como me pasó a mí y como le pasa a todo el mundo, pero sigue teniendo una mentalidad de niña, que en el fondo es lo que es”, asegura Mercedes.

Los primos de Marta discrepan: “Tener quince años no es ser una niña, en otras culturas ya tienen varios maridos a estas alturas”, sentencia Jorge, que tiene todos estos datos porque está preparando un examen de Antropología II. “Está en ese punto perfecto en el que aún no se lo tiene nada creído porque no le ha dado tiempo”, añade Ramón, que este año ha empezado primero de psicología. El primo Alberto, sin estudios académicos pero con mucho trabajo de campo a sus espaldas, declara que “ha pasado de estar regordita a ser una jamelga y creo que tendríamos que vernos más porque somos familia y las familias tienen que estar juntas”.

Aún no se lo tiene creído

El único familiar que ha matizado el entusiasmo reinante ha sido el tío Amancio, que ha advertido de que “la madre también estaba buena a esa edad pero ahora mira”. La fama de amargado que tiene Amancio ha restado importancia a sus declaraciones.

Pese al revuelo, Marta mantiene su afinidad por Mario, Isabel y Clara, menores de diez años todos ellos, e ignora los reclamos de los mayores, que intentan sin éxito incluirla en sus conversaciones. “Supongo que es una venganza porque antes pasaban de ella. Es un tema del ying y el yang, los karmas y todo eso”, reflexiona el tío Juan, que cree en las energías.

Dice que no tiene novio pero está al caer

Ramón insiste en que “no hay mucho tiempo” y no ha tardado en invitar a Marta a una fiesta de Nochevieja en la discoteca “La Posada del Ánima”: “Quiero que la conozcan mis amigos”, declara. La tía Mercedes se niega tajantemente a dejar que Marta acuda a la fiesta porque es menor de edad. Tampoco deja que tenga Facebook, aunque los primos están intentando localizar alguna cuenta con seudónimo “porque seguro que tiene una aunque diga que no”. El tío Juan da la razón a los primos y cree que “el año que viene nos tocará aguantar a algún novio gilipollas, y en la mesa apenas cabemos los que somos ahora”.

En cuanto al pequeño Sergio, los expertos confirman que “sigue con su actitud autista, jugando todo el día a la Nintendo” y aún no han decidido “si es superdotado como dice su padre o completamente lerdo como opinamos muchos”. Juan sigue diciendo en público que “el niño tiene mucho mundo interior”, pero en sus círculos más íntimos se le ha oído decir que “muy espabilado no es”.