La dirección del centro escolar El Jesús, situado en Las Rozas (Madrid), ha expresado su preocupación al descubrir que una de sus alumnas, Cristina Boyo, de seis años, tiene por costumbre practicar desahucios en su casita de muñecas, reproduciendo con sus juguetes “la tensión social del momento, recreándose en ella”. 

El padre de la niña ha dirigido varias sucursales bancarias y el colegio cree que está influyendo negativamente en su hija. “Le hablaré de que un desahucio se puede paralizar en algunos casos gracias al nuevo decreto, pero si hay peluches que no han satisfecho sus deudas tampoco le puedo decir que se las perdone porque sí. Menudo ejemplo le estaríamos dando”, argumenta el padre.

Los osos amorosos fueron desalojados por Pokémons de roca

La familia de la criatura explica que la pequeña Cristina “se limita a seguir las reglas de sus propios juegos”, e insiste en que los osos amorosos que fueron desalojados ayer por la tarde en un contundente ataque Pokémon -organizado por un equipo de siete Geodudes y un Aerodactyl- están en perfecto estado de salud. Esta versión, sin embargo, es desmentida por uno de los compañeros de Cristina que, amparándose en el anonimato, revela que uno de los osos perdió un ojo en plena protesta.

La prueba del “delito”

La escuela cree también que la conducta de la alumna “presenta atisbos de sadismo”, y ha difundido una grabación que hizo su profesora mientras la niña jugaba ajena a todo:

Como se aprecia en este documento, la alumna utiliza expresiones como “Calla, perroflauta” y se recrea exigiendo a los desalojados que devuelvan el dinero “que os prestó mi padre”. Éste insiste en que “es bueno que la niña esté al tanto de lo que ocurre a su alrededor y valore la importancia de atenerse a la ley”. Los profesores y los padres de muchos compañeros de Cristina, sin embargo, están asustados. “Solo espero que esta criatura no se meta en política cuando crezca”, explica un vecino de la familia.